Impulsan reforestación en Parque Nacional Tunari

En el marco del Día Internacional de los Bosques, la Gobernación y otras instituciones se unen en campaña para la reforestación del Parque Nacional Tunari de Cochabamba. Se pretende recuperar cinco hectáreas de árboles nativos con 5.000 plantines, entre las que se menciona a las kewiñas, qhiswaras, alisos, molles y otras.

Una publicación de Los Tiempos sostiene que, en lo que va del año se hicieron cinco campañas de forestación del Tunari, en las cuales se colocaron 5.000 plantines en 32 hectáreas. No obstante, cada año se pierde un promedio de 700 hectáreas por incendios.

Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y Agricultura (FAO), los bosques urbanos brindan humedad, purifican el aire y mejoran la calidad de vida. Las ciudades necesitan bosques urbanos para la subsistencia. Estos espacios tienen beneficios como: almacenar carbono, eliminar contaminantes del aire, restaurar suelos degradados y prevenir la sequía y las inundaciones.

Asimismo, sostiene que los bosques urbanos reducen las temperaturas extremas y mitigan los efectos del cambio climático. Incluso, si se foresta de manera planificada se puede reducir la necesidad de aire acondicionado hasta en un 30 por ciento para los edificios, señala el mencionado artículo.

Por este motivo, las ciudades que están tomando conciencia trabajan en políticas de recuperación de los bosques urbanos. Dos casos que se destacan son de Lima en Perú y Nitéroi de Brasil.

En el primer caso se decidió forestar Lima para evitar los derrumbes e inundaciones que se generaban por la falta de arbolado. En tanto, en Brasil fue resultado de una iniciativa ciudadana que manifestó el deseo de los pobladores a tener bosques urbanos para mejorar el ambiente.

Mientras tanto, en Cochabamba se cuenta con el Parque Tunari como principal pulmón del eje metropolitano. Sin embargo, está descuidado, es víctima de incendios que consumen más de 700 hectáreas anuales, talas, vandalismo y las intenciones de cuidarlo no duran.

El Parque cuenta con 309.000 hectáreas que se encuentran a los largo de 11 municipios. Pese a que cuenta con gran biodiversidad, se está perdiendo. Uno de los árboles nativos más importantes, la kewiña, se redujo a sólo un 10 por ciento de población, en relación a la que se tenía hace más de 10 a 15 años.

Del mismo modo, ocurre con otras especies de plantas y animales. A esto se suma que los sectores turísticos están abandonados y al borde del colapso.

0,06 % DE

REFORESTACION

Luego de haber transcurrido nueve meses del incendio en la Reserva Biológica de la Cordillera de Sama, la reforestación solo avanzó un 0,06 por ciento de las hectáreas afectadas. El principal problema para realizar esa labor es que no hay plantines de las especies nativas que fueron devoradas por el fuego.

Un informe oficial del impacto ambiental sobre el incendio en Sama, que inició el 9 de agosto del 2017 y fue sofocado el 13 del mismo mes, fueron 12.675 las hectáreas quemadas, pero la afectación dentro de la Reserva llegó a 10.931, de ese total, la reforestación fue en siete hectáreas de terreno, lo que es equivalente a un 0,06 por ciento.

En la primera jornada de forestación, el reto fue plantar 3.500 plantines en una superficie de 3.5 hectáreas de la comunidad de Tucumilla. Fueron tres especies de plantas, aliso, tola y quewiña. En el primer trimestre del 2018 hubo una segunda actividad con el mismo fin, con lo cual se llegaron siete hectáreas.

El director del Servicio Nacional de Áreas Protegidas (Sernap), José Yucra, dijo a El País que el principal problema para la reforestación es que no existen plantines de las especies nativas de la cordillera, como es el pino de cerro, de guayabo y alisos. Si bien la tola y la quewiña se pueden encontrar en otros departamentos, pero eso significa mayores trámites de gestiones para que lleguen como regalo o donación.

Frente a esa situación, esa institución decidió implementar tres viveros, uno en San Pedro de Sola, otro en Gerrahuayco y La Victoria, los cuales estarán dentro de la Reserva. Ahí se prevé garantizar alrededor entre 90.000 a 100.000 plantines, con eso se llegará a 32 hectáreas. La superficie donde serán puestos esos árboles se identificarán a través de un sistema.

En ese sentido, los técnicos trabajan un estudio a diseño final para implementar esa iniciativa, la cual demandará un financiamiento que supera los 5.000 bolivianos, que vendrá de una de las instituciones desconcentradas del Viceministerio de Medio Ambiente y Agua.

Con el Programa Ejecutivo de Rehabilitación de Tierras Tarija (Pertt) se tiene un acuerdo para firmar y apoyarse de manera mutua en relación a aspectos de trabajos técnicos, en caso que ellos quieran sacar plantines o semillas para sus propios viveros, el Sernap asesora para que se saquen de los mejores lugares.

El director del Pertt, que está bajo el cargo de Marcelo Vacaflor, asumió el compromiso mediante convenio, de generar un apoyo técnico mutuo con el Sernap. Uno de ellos es que en sus viveros también se pondrá plantines de especies nativas.

En ese sentido, el Sernap asesorará a los funcionarios del Pertt a que saquen semillas y plántulas de las especies nativas de los lugares más convenientes, para luego usarlas en la reforestación que se programe más adelante, claro, después de haber crecido en los viveros.

Los antecedentes que se tienen es que en el año 2002, después del incendio que consumió 18.000 hectáreas en Sama, la reforestación no fue de especies nativas, sino de exóticas, como pino europeo, lapacho, eucalipto, entre otros árboles que necesitan mucha agua para vivir, lo cual no favorece al aspecto hidrológico.

Fuente: El Diario