Día de la mujer boliviana

El 11 de octubre fue establecido como Día de la Mujer Boliviana en homenaje al nacimiento de Paz Adela Rafaela Zamudio Ribero, quien fue escritora, maestra, poetisa y defensora intransigente de las mujeres de su época, además de precursora en educación laica y la reivindicación pedagógica, social y cultural de las mujeres bolivianas.

Fue la expresidenta Lidia Gueiler Tejada, la única mujer en el país que llegó a esas funciones, quien, durante su corto mandato en 1980, aprobó un Decreto Supremo instituyendo el 11 de octubre como Día de la Mujer Boliviana en honor al nacimiento de la escritora cochabambina.

Zamudio, con su intelectualidad y acciones, abrió caminos que llevaron a una más activa participación de las mujeres en las actividades de la sociedad.

Actualmente la Constitución Política del Estado reconoce los derechos sociales, económicos y políticos de las mujeres como parte fundamental y estructural de la sociedad que resalta a la mujer boliviana como el pilar fundamental de la familia, por su importante presencia en el hogar y en la vida de cada uno de los miembros de la familia. Asimismo, se han aprobado decretos y leyes a favor de las mujeres, como el derecho a la lactancia materna, el Seguro Universal Materno Infantil (SUMI), ha crecido considerablemente el tiempo de estudios de las mujeres, así como su participación en el mercado laboral, se ha legislado sobre la inamovilidad laboral a las madres hasta que sus bebés cumplan un año, el derecho a la filiación, la jubilación y en el saneamiento de tierras, que en muchos casos son apenas paliativos para resolver un problema que exige una política pública.

En el caso de la representación política de las mujeres, ésta aumentó significativamente desde que en forma progresiva se fueron ampliando, hasta el actual 50 por ciento, la presencia de candidatos varones y mujeres. Así, después de las elecciones generales de diciembre de 2009, la representación femenina en la Asamblea Legislativa Plurinacional aumentó de 15 por ciento a 27 por ciento del total de escaños, laboral y representan una mayoría en la economía informal.

Sin embargo, pese a esas importantes conquistas, en el ámbito de la consecución de los derechos ciudadanos, superviven situaciones de desigualdad en campos de la salud, la educación y el trabajo. Más aún las mujeres y las niñas indígenas, que son particularmente afectadas.

Mención especial merece el desolador problema del feminicidio, violencia que adquiere niveles intolerables en nuestro país, particularmente en nuestro departamento, y que dan cuenta de la necesidad de seguir bregando por consolidar en la realidad lo que está prescrito en las normas.

En este día, y como justo homenaje a la mujer boliviana, exhortamos a las autoridades del Estado en todos sus niveles y a todas las instituciones e instancias de decisión a incidir en políticas públicas de prevención, así como garantizar el cumplimiento de los derechos de las mujeres, en el entendido que lo que se haga por ellas, tendrá un efecto multiplicador para reducir la pobreza del país. Más aún, para construir un país justo, participativo y solidario.